Cuando los acuerdos políticos pasan a ser más importantes que la lógica, y el bienestar de los ciudadanos acaba siendo un elemento secundario ante los pactos post electorales, pasa lo que pasa… que tarde o temprano las gestiones mal hechas acaban pasando factura.
Cuando el diseño de una infraestructura tiene que soportar las modificaciones pertinentes en función del gobierno de turno y de cuales sean sus socios en ese momento, cuando una fecha de inauguración marca el ritmo de una obra y cuando tras un 3 % se corre un espeso velo de silencio, inevitablemente tarde o temprano tienen que llegar momentos como el que estamos viviendo ahora.
¿La culpa es del Ave? ¿La culpa es del gobierno central? ¿Es de una falta de liquidez? ¿De una falta de competencias? De todo y de nada de esto. La culpa es indudablemente de la escala de prioridades que se está aplicando en nuestra política. Políticas destinadas a favorecer pactos entre partidos y que minimizan la importancia y la obligación de servir al ciudadano por encima de todo.
60.000 pasajeros afectados, personas que han perdido su empleo y otras que lo han dejado por el estrés que les causa la imposibilidad de llegar a tiempo a su trabajo desde hace ya casi 2 años, estudiantes que no pueden llegar a tiempo a sus clases o que incluso cambian de colegio ante la imposibilidad de asistir en el horario establecido, trabajadores que han de levantarse a las 5 o las 6 de la mañana para llegar a las 9 a su puesto de trabajo, colas de kilómetros en la autovía y miles de conductores afectados por ellas. En definitiva daños colaterales de una forma de hacer política que llevamos consintiendo y sufriendo hace años. Una cosa está clara, esto debe comenzar a cambiar. En Marzo todos tendremos una cita, acudamos y expresemos que por encima de todo somos ciudadanos y que muchos de nosotros ya estamos cansados de ser un simple “daño colateral”.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario