Muchas veces pequeños detalles sirven para analizar grandes temas, precisamente con pequeños detalles intentaré transmitir nuestras sensaciones sobre el presupuesto municipal aprobado. Saquen ustedes luego sus conclusiones...
Irrisorio es que aunque actualmente ninguna empresa llevaría su contabilidad con lápiz y papel, nosotros recibamos solo hojas impresas que hacen que pasemos horas de comprobaciones. Si este material se facilitara en formato digital, podríamos analizar y compararlo rápidamente, Evidentemente agilizar el trabajo de la oposición no les interesa.
Solo 33.169,00 € asignará este ayuntamiento a programas de atención a discapacitados. Ciutadans propuso aumentar esta cantidad y reducir los 52.057,00 € que se asignan este año al consorcio de normalización lingüística. Nadie apoyó la propuesta.
Tampoco Nadie apoyó la propuesta de Ciutadans de reducir los gastos de imagen, comunicación, y los de propaganda institucional para disminuir la deuda acumulada.
Nadie, excepto Ciutadans, presentó ni una sola enmienda a los presupuestos de este año.
Y digamos que aquí y en fecha electoral el significado de los Nadie, pasa a tener una doble relevancia, porque dentro de poco comenzaremos a oír a todos los partidos repetir una y otra vez sus críticas a los presupuestos, al excesivo gasto en propaganda institucional… sus críticas…
Nosotros seguiremos trabajando en defender los intereses que creemos legítimos para los ciudadanos, aunque debamos hacerlo solos. Pero pedimos coherencia, cuando en programas electorales se critique el gasto institucional, háganlo de veras y pidan que se cambie, el momento es solicitándolo mediante una enmienda a los presupuestos y si sus propuestas son buenas nosotros si las apoyaremos.
Defender una reducción de los gastos institucionales, defender una reducción de los gastos en política lingüística en favor de mejorar la atención a los discapacitados, eso como decimos no lo hizo Nadie que no fuera Ciutadans, el resto callaron.
Dijo Montilla que los catalanes sentían “desafección” hacia el resto de España, lo que los catalanes tenemos Sr. Montilla es “desafección” hacia una clase política como esta, que lo que menos prioriza son las necesidades del ciudadano.
Margaret Manzano
castelldefels@ciutadans-ciudadanos.com
martes, 22 de enero de 2008
martes, 25 de diciembre de 2007
lunes, 26 de noviembre de 2007
Normalicemos... Normalicemos...
48.649,16.- € ha costado este año la aportación de nuestro ayuntamiento al “consorcio de Normalización lingüística”. Se aprobó en el pleno. Solo Ciutadans, votó en contra
Y esa cantidad es nuestra aportación pero el pasado año este “Consorcio de Normalización”, manejó en toda Cataluña un presupuesto de 22.715.000€, aproximadamente 3.800 millones de las antiguas pesetas, para normalizarnos. Sin olvidar que me estoy refiriendo solo al presupuesto del consorcio ya que, hay otro tipo de gastos y subvenciones con el mismo fin y que aquí no menciono.
Y ¿qué es eso de “normalizarnos”? ¿Como se mide nuestro grado de normalidad?.... ¿somos acaso anormales el resto? Ese resto que nos expresamos en castellano pura y simplemente por que así queremos hacerlo.
Vaya esto sin espíritu de acritud, dicho sentimiento normalizador debería estar correctamente aplicado. Puestos a normalizar, normalicemos:
- Normalicemos el transporte público en Cataluña, causante de tantos y tantos quebraderos de cabeza.
- Normalicemos el número de guarderías públicas en relación al número de alumnos, la oferta de plazas actuales es ridícula y no cubre claramente la demanda.
- Normalicemos los 842 colegios que aún tienen que impartir clases en Cataluña en barracones, en lugar de subvencionar con 3 millones de euros una escuela en el sur de Francia para que enseñe en catalán, y con esta ya serán 9 las que hay en el país vecino.
- Normalicemos el derecho que tienen los padres a elegir que sus hijos estudien en cualquiera de las dos lenguas oficiales.
- Normalicemos el número de ordenadores por alumno, muy inferior al de otras regiones que no “Normalizan”.
- Normalicemos la política y los 3%, que en lugar de investigarse quedaron en un simple debate.
- Normalicemos la política nacionalista hacia una política ciudadanista, que dé claramente respuesta a las necesidades de los ciudadanos.
Normalicemos… y que cada cual hable la lengua oficial que le apetezca. Porque la lengua oficial de Cataluña es el catalán, y el castellano también, no lo olvidemos. Puestos a normalizar, Verdaderamente Normalicemos.
Pero cambiando de tema, el otro día me preguntó un ciudadano si sabía cuánto dinero le ha costado al ayuntamiento hacer banderolas para farolas, carteles para marquesinas de autobuses y calles, y contratar anuncios en periódicos de ámbito supramunicipal y todo esto solo para decir que “da la bienvenida a los mossos d'esquadra”.
Sabiamente me decía que el mensaje publicitario se limita a dar la bienvenida, cuando lo único eficiente sería indicar la dirección o el teléfono para uso y conocimiento de los ciudadanos. Se preguntaba ¿para que nos servía esta absurda campaña?
Indiscutiblemente este tipo de campañas no reducirá la abultada deuda de nuestro ayuntamiento , y no nos beneficia a ninguno… puestos a normalizar, ¿estas cosas cuándo las normalizaremos?
Margaret Manzano
Castelldefels@ciutadans-ciudadanos.com
Y esa cantidad es nuestra aportación pero el pasado año este “Consorcio de Normalización”, manejó en toda Cataluña un presupuesto de 22.715.000€, aproximadamente 3.800 millones de las antiguas pesetas, para normalizarnos. Sin olvidar que me estoy refiriendo solo al presupuesto del consorcio ya que, hay otro tipo de gastos y subvenciones con el mismo fin y que aquí no menciono.
Y ¿qué es eso de “normalizarnos”? ¿Como se mide nuestro grado de normalidad?.... ¿somos acaso anormales el resto? Ese resto que nos expresamos en castellano pura y simplemente por que así queremos hacerlo.
Vaya esto sin espíritu de acritud, dicho sentimiento normalizador debería estar correctamente aplicado. Puestos a normalizar, normalicemos:
- Normalicemos el transporte público en Cataluña, causante de tantos y tantos quebraderos de cabeza.
- Normalicemos el número de guarderías públicas en relación al número de alumnos, la oferta de plazas actuales es ridícula y no cubre claramente la demanda.
- Normalicemos los 842 colegios que aún tienen que impartir clases en Cataluña en barracones, en lugar de subvencionar con 3 millones de euros una escuela en el sur de Francia para que enseñe en catalán, y con esta ya serán 9 las que hay en el país vecino.
- Normalicemos el derecho que tienen los padres a elegir que sus hijos estudien en cualquiera de las dos lenguas oficiales.
- Normalicemos el número de ordenadores por alumno, muy inferior al de otras regiones que no “Normalizan”.
- Normalicemos la política y los 3%, que en lugar de investigarse quedaron en un simple debate.
- Normalicemos la política nacionalista hacia una política ciudadanista, que dé claramente respuesta a las necesidades de los ciudadanos.
Normalicemos… y que cada cual hable la lengua oficial que le apetezca. Porque la lengua oficial de Cataluña es el catalán, y el castellano también, no lo olvidemos. Puestos a normalizar, Verdaderamente Normalicemos.
Pero cambiando de tema, el otro día me preguntó un ciudadano si sabía cuánto dinero le ha costado al ayuntamiento hacer banderolas para farolas, carteles para marquesinas de autobuses y calles, y contratar anuncios en periódicos de ámbito supramunicipal y todo esto solo para decir que “da la bienvenida a los mossos d'esquadra”.
Sabiamente me decía que el mensaje publicitario se limita a dar la bienvenida, cuando lo único eficiente sería indicar la dirección o el teléfono para uso y conocimiento de los ciudadanos. Se preguntaba ¿para que nos servía esta absurda campaña?
Indiscutiblemente este tipo de campañas no reducirá la abultada deuda de nuestro ayuntamiento , y no nos beneficia a ninguno… puestos a normalizar, ¿estas cosas cuándo las normalizaremos?
Margaret Manzano
Castelldefels@ciutadans-ciudadanos.com
Baix Llobregat, Daño Colateral
Cuando los acuerdos políticos pasan a ser más importantes que la lógica, y el bienestar de los ciudadanos acaba siendo un elemento secundario ante los pactos post electorales, pasa lo que pasa… que tarde o temprano las gestiones mal hechas acaban pasando factura.
Cuando el diseño de una infraestructura tiene que soportar las modificaciones pertinentes en función del gobierno de turno y de cuales sean sus socios en ese momento, cuando una fecha de inauguración marca el ritmo de una obra y cuando tras un 3 % se corre un espeso velo de silencio, inevitablemente tarde o temprano tienen que llegar momentos como el que estamos viviendo ahora.
¿La culpa es del Ave? ¿La culpa es del gobierno central? ¿Es de una falta de liquidez? ¿De una falta de competencias? De todo y de nada de esto. La culpa es indudablemente de la escala de prioridades que se está aplicando en nuestra política. Políticas destinadas a favorecer pactos entre partidos y que minimizan la importancia y la obligación de servir al ciudadano por encima de todo.
60.000 pasajeros afectados, personas que han perdido su empleo y otras que lo han dejado por el estrés que les causa la imposibilidad de llegar a tiempo a su trabajo desde hace ya casi 2 años, estudiantes que no pueden llegar a tiempo a sus clases o que incluso cambian de colegio ante la imposibilidad de asistir en el horario establecido, trabajadores que han de levantarse a las 5 o las 6 de la mañana para llegar a las 9 a su puesto de trabajo, colas de kilómetros en la autovía y miles de conductores afectados por ellas. En definitiva daños colaterales de una forma de hacer política que llevamos consintiendo y sufriendo hace años. Una cosa está clara, esto debe comenzar a cambiar. En Marzo todos tendremos una cita, acudamos y expresemos que por encima de todo somos ciudadanos y que muchos de nosotros ya estamos cansados de ser un simple “daño colateral”.
Cuando el diseño de una infraestructura tiene que soportar las modificaciones pertinentes en función del gobierno de turno y de cuales sean sus socios en ese momento, cuando una fecha de inauguración marca el ritmo de una obra y cuando tras un 3 % se corre un espeso velo de silencio, inevitablemente tarde o temprano tienen que llegar momentos como el que estamos viviendo ahora.
¿La culpa es del Ave? ¿La culpa es del gobierno central? ¿Es de una falta de liquidez? ¿De una falta de competencias? De todo y de nada de esto. La culpa es indudablemente de la escala de prioridades que se está aplicando en nuestra política. Políticas destinadas a favorecer pactos entre partidos y que minimizan la importancia y la obligación de servir al ciudadano por encima de todo.
60.000 pasajeros afectados, personas que han perdido su empleo y otras que lo han dejado por el estrés que les causa la imposibilidad de llegar a tiempo a su trabajo desde hace ya casi 2 años, estudiantes que no pueden llegar a tiempo a sus clases o que incluso cambian de colegio ante la imposibilidad de asistir en el horario establecido, trabajadores que han de levantarse a las 5 o las 6 de la mañana para llegar a las 9 a su puesto de trabajo, colas de kilómetros en la autovía y miles de conductores afectados por ellas. En definitiva daños colaterales de una forma de hacer política que llevamos consintiendo y sufriendo hace años. Una cosa está clara, esto debe comenzar a cambiar. En Marzo todos tendremos una cita, acudamos y expresemos que por encima de todo somos ciudadanos y que muchos de nosotros ya estamos cansados de ser un simple “daño colateral”.
Laberinto de culpabilidades
Curioso es que cuando ocurre algo como el “desastre de cercanias” o la “maravilla del tunel del Carmelo”, difícil sea encontrar la culpa. Y por qúe llamarle culpa, llamemosle simplemente responsabilidad, porque aceptar cualquier cargo, significa aceptar la responsabilidad que ello conlleva, y parece ser que… oh..¡ hasta aquí hemos llegado .. cuando se habla de responsabilidad, ninguno la tiene.
Y entonces entramos en el mágnifico laberinto de las culpas en el que cada cual elige un camino distinto. Pero la realidad está aquí a pie de calle y mientras ellos debaten sus, competencias, transferencias y responsabilidades, los demás simplemente sufren las consecuencias de su irresponsabilidad. Las consecuencias que conllevan años y años preocupados por la creación de “una nación” por la creación de “un hecho diferencial” etc, etc ..y fruto de esta preocupación que ellos tienen los ciudadanos pasamos a sufrir la despreocupación que se ha tenido por las necesidades básicas a todos los niveles.
Levantarse a las 5 de la mañana para comenzar a trabajar a las 9 , no debería ser precisamente un indicativo de que las cosas funcionan bien. Y sin embargo se empeñan en convencernos de que es así. Los de Barcelona echan la culpa a los de Madrid ¿ pero no son los mismos…? Y así en ese oscuro laberinto donde la responsabilidad no existe, resulta que al final son los ciudadanos los que resultan atrapados.
En Marzo tendremos elecciones generales, y ahí si que debemos aprovechar con nuetro voto el verdadero momento para depurar responsabilidades.
Y volviendo a Castelldefels, quisiera felicitar a esos ciudadanos que cada mes nos escriben y nos envian sus sugerencias, gracias por su sentido de la responsabilidad y el civismo. Las situaciones que nos contaís nos sirven para llevar a cabo día a día nuestra labor municipal, y para basar nuestra política local en lo verdaderamente importante, las necesidades de todos los ciudadanos. Gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.
Y entonces entramos en el mágnifico laberinto de las culpas en el que cada cual elige un camino distinto. Pero la realidad está aquí a pie de calle y mientras ellos debaten sus, competencias, transferencias y responsabilidades, los demás simplemente sufren las consecuencias de su irresponsabilidad. Las consecuencias que conllevan años y años preocupados por la creación de “una nación” por la creación de “un hecho diferencial” etc, etc ..y fruto de esta preocupación que ellos tienen los ciudadanos pasamos a sufrir la despreocupación que se ha tenido por las necesidades básicas a todos los niveles.
Levantarse a las 5 de la mañana para comenzar a trabajar a las 9 , no debería ser precisamente un indicativo de que las cosas funcionan bien. Y sin embargo se empeñan en convencernos de que es así. Los de Barcelona echan la culpa a los de Madrid ¿ pero no son los mismos…? Y así en ese oscuro laberinto donde la responsabilidad no existe, resulta que al final son los ciudadanos los que resultan atrapados.
En Marzo tendremos elecciones generales, y ahí si que debemos aprovechar con nuetro voto el verdadero momento para depurar responsabilidades.
Y volviendo a Castelldefels, quisiera felicitar a esos ciudadanos que cada mes nos escriben y nos envian sus sugerencias, gracias por su sentido de la responsabilidad y el civismo. Las situaciones que nos contaís nos sirven para llevar a cabo día a día nuestra labor municipal, y para basar nuestra política local en lo verdaderamente importante, las necesidades de todos los ciudadanos. Gracias por vuestro esfuerzo y colaboración.
El valor del compromiso político
Una nueva forma de hacer política, esa es una de nuestras metas. No debería ser práctica habitual que de la impresión a tan solo 4 meses de las elecciones que la mayoría de partidos políticos, no estén siendo fieles a sus compromisos electorales. Donde dije “Digo” digo “Diego”
Esto o algo parecido han debido pensar los vecinos de “Can Vinader” cuando han visto como poco a poco han ido cambiando de opinión los partidos que en su día les ofrecieron apoyo. Sería curioso escribir un libro con lo que dijeron los partidos políticos durante la campaña electoral y lo que han hecho una vez pasada esta. Me cuentan que todos, primero el PSC, hace ya tiempo, después IU y CIU y finalmente el PP han ido cambiando de posturas hasta finalmente dar su voto a favor de un plan al que más de 2.000 vecinos se han opuesto con sus firmas.
Si afirman que no han cambiado de opinión, podría ser que todos los demás hayamos entendido mal sus palabras, cuestión ante la que tan solo podríamos añadir: Hablen más claro por favor, porque eso no fue lo que entendimos. En fin que una vez más los ciudadanos suman y siguen, ya estamos acostumbrados… pero este contrato virtual que firma cada votante con su partido debería tener sin duda un valor contractual para que no tuviéramos al final la sensación de que no vale la pena votar y de que siempre acaban tomándonos el pelo. Desde Ciutadans solo podemos decir, que estamos aquí y que mantenemos lo mismo que dijimos, de forma clara y sin confusión y ofrecernos a los vecinos de can Vinader y a todos los demás para seguir defendiendo los intereses de los ciudadanos por encima de los intereses urbanísticos. Dijimos lo que dijimos, lo volvemos a decir y seguimos en ello.
Sólo me queda preguntarme una cosa ¿que “poderosas razones” tiene el dueño mayoritario de los terrenos para ir convenciéndolos a todos?, porque si el interés de la decisión fuera por conveniencia para el pueblo, el ayuntamiento hubiera abogado por una permuta, o por otro tipo de opción, que permitiera salvaguardar esta zona tan cercana a lo más emblemático de nuestra ciudad. ¿ Que poderosas razones hacen que un partido como el PP o CIU cambien posicionamientos preelectorales y pasen a apoyar el proyecto urbanístico que dañará de forma irremediable el futuro Parque del Castillo? ¿ Nos faltan fondos para abarcar la urbanización de la zona y necesitamos que nos la urbanicen otros? Y… ¿ Por qué faltan estos fondos? ¿ Una pésima gestión quizás?
Margaret Manzano
castelldefels@ciutadans-ciudadanos.com
Esto o algo parecido han debido pensar los vecinos de “Can Vinader” cuando han visto como poco a poco han ido cambiando de opinión los partidos que en su día les ofrecieron apoyo. Sería curioso escribir un libro con lo que dijeron los partidos políticos durante la campaña electoral y lo que han hecho una vez pasada esta. Me cuentan que todos, primero el PSC, hace ya tiempo, después IU y CIU y finalmente el PP han ido cambiando de posturas hasta finalmente dar su voto a favor de un plan al que más de 2.000 vecinos se han opuesto con sus firmas.
Si afirman que no han cambiado de opinión, podría ser que todos los demás hayamos entendido mal sus palabras, cuestión ante la que tan solo podríamos añadir: Hablen más claro por favor, porque eso no fue lo que entendimos. En fin que una vez más los ciudadanos suman y siguen, ya estamos acostumbrados… pero este contrato virtual que firma cada votante con su partido debería tener sin duda un valor contractual para que no tuviéramos al final la sensación de que no vale la pena votar y de que siempre acaban tomándonos el pelo. Desde Ciutadans solo podemos decir, que estamos aquí y que mantenemos lo mismo que dijimos, de forma clara y sin confusión y ofrecernos a los vecinos de can Vinader y a todos los demás para seguir defendiendo los intereses de los ciudadanos por encima de los intereses urbanísticos. Dijimos lo que dijimos, lo volvemos a decir y seguimos en ello.
Sólo me queda preguntarme una cosa ¿que “poderosas razones” tiene el dueño mayoritario de los terrenos para ir convenciéndolos a todos?, porque si el interés de la decisión fuera por conveniencia para el pueblo, el ayuntamiento hubiera abogado por una permuta, o por otro tipo de opción, que permitiera salvaguardar esta zona tan cercana a lo más emblemático de nuestra ciudad. ¿ Que poderosas razones hacen que un partido como el PP o CIU cambien posicionamientos preelectorales y pasen a apoyar el proyecto urbanístico que dañará de forma irremediable el futuro Parque del Castillo? ¿ Nos faltan fondos para abarcar la urbanización de la zona y necesitamos que nos la urbanicen otros? Y… ¿ Por qué faltan estos fondos? ¿ Una pésima gestión quizás?
Margaret Manzano
castelldefels@ciutadans-ciudadanos.com
El color del Odio
Si el odio tuviera un color, probablemente este sería el de cualquier bandera que fuera utilizada para marcar al que no la defienda. Si el odio tuviera un olor, probablemente sería a quemado como el que hemos imaginado cuando aparecía en nuestras televisiones las fotos del rey ardiendo.
Si el odio tuviera algún motivo para existir, probablemente ese motivo sería una simple excusa. Porque el odio no necesita nada más para existir.
Pero por encima del odio y de la sinrazón que lleva a algunos a defender una patria y una bandera, a insultar, a reprimir, amenazar y hasta incluso a matar para defender un concepto de nación que los demás no comparten, están los derechos inalienables de las personas. Los derechos a ejercer su libertad dentro de los límites que impongan las leyes de su nación, el derecho que tiene un ciudadano a salir con una bandera a la calle sea cual sea, el derecho a elegir hablar una lengua, dentro de las aceptadas en su comunidad, sea cuál sea. El derecho a elegir en que lengua quiere educar a su hijo y en que lengua quiere recibir las comunicaciones oficiales, y por encima de todo el derecho a ser respetado sea cual sea su elección.
No voy a defender una bandera, no voy a defender ninguna bandera, defenderé el derecho a llevar la que uno quiera, ni tampoco defenderé una lengua sino el derecho a elegirla y el derecho a usarla. Pero por encima de todo os animo a defender el derecho que tiene cualquier persona a tener una vida en paz, el derecho a no ser amenazado por sus ideas políticas, o por su defensa de las libertades. El derecho a poder coger el coche sin necesidad de mirar si tiene una bomba adosada. El derecho a la vida, que nos es inherente a todos y que a veces a base de ver como reiteradamente es transgredido nos hace acostumbrarnos a la violencia, con toda la naturalidad del mundo.
Y la solución está en nosotros en pasar a la total intransigencia con aquellos que violan reiteradamente los derechos de los demás, en ser intransigente con los partidos políticos que apoyan y consienten directa o indirectamente la violencia. La resistencia civil y la participación activa del ciudadano en la vida política son básicos para cambiar las dinámicas ya establecidas, y a veces consentidas por todos, con nuestra pasividad y resignación.
Cambiar el panorama depende de todos, porque a estas alturas muchos ya sabemos que el odio tiene colores y comenzamos a ver claramente cuales son esos colores, y quienes los defienden.
Margaret Manzano
castelldefels@ciutadans-ciudadanos.com
Si el odio tuviera algún motivo para existir, probablemente ese motivo sería una simple excusa. Porque el odio no necesita nada más para existir.
Pero por encima del odio y de la sinrazón que lleva a algunos a defender una patria y una bandera, a insultar, a reprimir, amenazar y hasta incluso a matar para defender un concepto de nación que los demás no comparten, están los derechos inalienables de las personas. Los derechos a ejercer su libertad dentro de los límites que impongan las leyes de su nación, el derecho que tiene un ciudadano a salir con una bandera a la calle sea cual sea, el derecho a elegir hablar una lengua, dentro de las aceptadas en su comunidad, sea cuál sea. El derecho a elegir en que lengua quiere educar a su hijo y en que lengua quiere recibir las comunicaciones oficiales, y por encima de todo el derecho a ser respetado sea cual sea su elección.
No voy a defender una bandera, no voy a defender ninguna bandera, defenderé el derecho a llevar la que uno quiera, ni tampoco defenderé una lengua sino el derecho a elegirla y el derecho a usarla. Pero por encima de todo os animo a defender el derecho que tiene cualquier persona a tener una vida en paz, el derecho a no ser amenazado por sus ideas políticas, o por su defensa de las libertades. El derecho a poder coger el coche sin necesidad de mirar si tiene una bomba adosada. El derecho a la vida, que nos es inherente a todos y que a veces a base de ver como reiteradamente es transgredido nos hace acostumbrarnos a la violencia, con toda la naturalidad del mundo.
Y la solución está en nosotros en pasar a la total intransigencia con aquellos que violan reiteradamente los derechos de los demás, en ser intransigente con los partidos políticos que apoyan y consienten directa o indirectamente la violencia. La resistencia civil y la participación activa del ciudadano en la vida política son básicos para cambiar las dinámicas ya establecidas, y a veces consentidas por todos, con nuestra pasividad y resignación.
Cambiar el panorama depende de todos, porque a estas alturas muchos ya sabemos que el odio tiene colores y comenzamos a ver claramente cuales son esos colores, y quienes los defienden.
Margaret Manzano
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